Extreme Bardenas 2009
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Un total de 112 kilómetros, una temperatura máxima de 32,2 grados, nubes de polvo casi infranqueables y, todo, en un territorio desértico, hostil. Es la Extreme Bardenas, el “Reto del desierto”, al que ayer se enfrentaron 1.500 ciclistas llegados desde casi todos los rincones de España. La carrera fue complicada, con calor y un ligero viento que empujó de inicio a los ciclistas, pero que en el último tramo se convirtió en incómodo enemigo.
Hubo 140 atendidos, la mayoría por contusiones leves o problemas musculares, y tres trasladados al hospital Reina Sofía. Uno sufrió una fractura de muñeca; otro por un dolor en el pecho; y un tercero por cansancio por deshidratación. A pesar de todo, la mayor parte de deportistas lograron su objetivo, y de los 1.500 inscritos, 1.463 cruzaron la meta.
El primero en hacerlo, aunque la prueba no es competitiva, fue Igor García Gorosito, de Lezo, Vizcaya, en 5 horas, 15 minutos y 9 segundos. Le siguió Miguel Ángel García Acosta (5h. 15″ 27″”); y Richard Latasa Aquerreta (5h. 15 ” y 51″”). La primera mujer en llegar -participaron 40- fue Rebeca Sierra Sola (5h. 45″ 21″”). Ellos fueron los más rápidos, pero no por eso tuvieron más mérito que el resto. De hecho, el último en concluir la prueba pasó nada más y nada menos que 8 horas, 7 minutos y 32 segundos sobre la bici.
La salida de la prueba
La Extreme partió de Arguedas a las 9 horas. Antes, se guardó un minuto de silencio en memoria de Fernando Calvo, conocido como “Maraca”, colaborador habitual en la organización de la prueba y que falleció en agosto del año pasado. A continuación, un cohete anunció la salida y los 1.500 deportistas, encabezados por los integrantes del Club Ciclista Arguedano, organizador de la prueba, comenzaron el camino entre los aplausos del público.
Ahí comenzaba la aventura y no decepcionó. Los primeros compases fueron cómodos y con el aire a favor, y la cabeza del pelotón ya empezaba a “empujar” al coche que abría carrera para que subiera el ritmo. La llegada a Castildetierra (km 16) fue rápida, pero ya anunciaba la primera dificultad seria de la jornada.
Tras recorrer varios kilómetros por el camino perimetral del polígono de tiro, un sube y baja en el que el polvo se empezó a hacer presente, se llegó a las primeras cuestas de la Madera, de 1,5 km y con un 12% de desnivel medio. La dureza del terreno hizo que los corredores se reagruparan de tal forma que hubo momentos en los que los ciclistas tuvieron que parar. Algunos incluso optaron por bajar de la bici para mayor comodidad. 
Tras coronar la cima, entre los aplausos de decenas de personas, realizaron un recorrido en círculo de unos 25 km que les devolvió a la Madera, aunque ahora para bajarla y completar la mitad de la prueba. Fue el momento de tomar un breve descanso en el avituallamiento sólido.
Ahí comenzó el que a muchos participantes les pareció el tramo menos atractivo de la carrera, después de que se tuviera que variar el recorrido a instancias de la Comunidad de Bardenas, que sólo permitió circular por caminos de uso turístico. Se circuló unos 20 km por el camino perimetral del polígono y la zona de El Cubilar por una pista en buenas condiciones. En realidad, en demasiadas buenas condiciones para lo que buscan este tipo de ciclistas.
Viento en contra
Pero eso no restó dureza, ya que los participantes se encontraron con un ligero viento de cara que a esas alturas de la carrera hizo mella en muchos de ellos. Los problemas musculares empezaron a aparecer y las márgenes de los caminos se convirtieron en refugio para ciclistas con calambres, tirones o, simplemente, agotados por el esfuerzo. Todo esto hizo que llegaran a la Cuesta de las Yeguas (2,2 km con un 7% de desnivel) muy “castigados”, aunque el amor propio y las ganas de superación hicieron continuar a la mayoría. Los grupos se rompieron y cada uno luchó en solitario contra sus propias dificultades.
Quedaba el último tramo, pero no el más sencillo. Como todos los años, la Extreme guarda un último “regalo” a los ciclistas, que no es otro que la subida a la Sierra del Yugo. Es sólo un kilómetro, pero con un 10% de desnivel, y con más de 100 km acumulados en las piernas. Pero todos se encontraron con los ánimos de numeroso público, que hizo el pasillo a los deportistas, algunos rotos por el esfuerzo, dándoles el empujón definitivo para cruzar el parque Senda Viva y descender, por fin, a la meta de Arguedas.
* Noticia y fotos de Diario de Navarra








